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LINGOTES O AGUA

Posted by Ejecutivos BCS on 26 Ee marzo Ee 2012 a las 19:10

La minería superficial es un problema ecológico, de salud, social y de patrimonio cultural

 

Por Aldo Piñeda Geraldo

 

La polémica que se ha desatado en Baja California Sur por la explotación de las vetas de oro localizadas en el sur de la península, está teniendo una acogida como una bola de nieve por la sociedad civil. Y como puntualizó Vaughan: “en términos ambientales y sociales, ninguna actividad industrial es más devastadora que la minería superficial”. Efectivamente, como lo dice Vaughan el problema radicará en el alto impacto ambiental, geomorfológico, de salud, social y sobre el patrimonio cultural (paleontológico, arqueológico, antropológico, histórico y etnográfico) que ocasionará a las comunidades del sur de la península, como son Valle Perdido, San Antonio, Los Planes, El Triunfo, Los Frailes, Cabo Pulmo y La Paz.

Las concesiones de tierras para explotar minerales a nivel nacional son de aproximadamente 56 millones de hectáreas. En Baja California Sur sobresalen los proyectos con capital extranjero: Concordia, San Antonio, Picacho Blanco y Trinidad.

La justificación de las compañías es que el oro siempre estará en ascenso y por supuesto, están también las reservas de oro en todos los países del mundo. México es el país más atractivo para las empresas extranjeras y el cuarto en América Latina para explotar recursos minerales.

La presencia de empresas mineras transnacionales está presentando un conflicto con las comunidades y por otro lado está ocasionando un deterioro al ambiente, que afecta igualmente la salud de sus pobladores. Entre las muchas afectaciones podemos señalar: devastación forestal y vegetal, erosión en las áreas montañosas, contaminación de acuíferos que en nuestra región son vitales, pérdida de la diversidad en fauna, todo ello con repercusiones en la economía y en general en la calidad de vida de las personas que poco se benefician con estos proyectos.

Nos estamos enfrentando en un futuro a una hecatombe, a la destrucción de nuestros ecosistemas en un mundo en que cada vez más es clara la necesidad de cuidar nuestro entorno.

Los países desarrollados no permiten este tipo de explotación, sin embargo en América Latina se nos quiere imponer esta nefasta forma de explotación. En el caso de Baja California Sur -el acuario natural más grande del mundo- la técnica de explotación del oro será a tajo abierto, que consiste en hacer grandes demoliciones del desierto y sierras haciendo uso de dinamita.

Miles de toneladas de tierra se triturarán y con uso de químicos (arsénico, ácido sulfúrico, plomo y cianuro), se extraerá el oro. Por consecuencia, la filtración y la ruptura de los flujos subterráneos del preciado líquido (agua) serán contaminados. Adicionalmente los sedimentos tóxicos serán arrastrados por las lluvias, se depositarán en los arroyos, en los mantos freáticos y finalmente en el mar (alteración de ciclos en los ecosistemas marinos de producción pesquera), afectando drásticamente toda la región.

Por otra parte, está la afectación a la salud de los pobladores y de los trabajadores del sector minero de extracción de oro, ocasionando medio y alto riesgo de enfermedades de variado tipo como son las dermatológicas, cáncer, renales, de los órganos de los sentidos, digestivas´, entre otras. Al respecto un estudio indica que “frente al riesgo de mercurio y la enfermedad profesional que conlleva -hidrargirismo o mercurialismo- los procedimientos correctivos o curativos tienen una eficacia muy limitada, ya que una vez establecidas las lesiones, estas tienen un carácter irreversible.” (http://www.gama-peru.org/jornada-hg/espanol.pdf)

Es importante señalar que las empresas canadienses se consideran como los mayores productores en minerales, ocupan el primer lugar en explotación del zinc, uranio, níquel y potasio. El segundo lugar en azufre, asbesto, aluminio y cadmio, el tercero en cobre y platino y el cuarto lugar en oro.

En México de las 279 empresas extranjeras, 210 son de Canadá y la mayoría son con proyección para explotar el oro y la plata. México, ha sostenido año con año, un crecimiento en su producción, convirtiéndose en un productor importante de este metal.

Todos nos preguntamos: ¿por qué se va explotar el oro en el sur de la península? Primero porque se cambió la ley minera y esto ha traído consecuencias favorables para las empresas como son concesiones de explotación de oro hasta por 50 años sin límite de superficie para su explotación. Adicionalmente se derogó el impuesto a la extracción de minerales y en cuanto a la mano de obra los beneficios serán cíclicos, ya que pasarán a ser a corto plazo, de bajos salarios, sin prestaciones de seguridad social y, además, en todas las enfermedades de origen ocupacional que se presentarán en los trabajadores no se aprecia el fortalecimiento y vigilancia para proteger a esta población.

De otro lado, tendremos pueblos mineros fantasmas que están en proceso de extinción, si no los rescatamos, como San Antonio y el Triunfo, ejemplo claro de los efectos de este tipo de minería en el pasado.

¿Por qué no aprendemos estas lecciones y luchamos por un desarrollo sustentable que realmente beneficie a todos y no sólo a las empresas extranjeras y unos pocos privilegiados locales?

En cuanto al patrimonio cultural, es otro de los interrogantes que no se consideró como parte del estudio. En la nota de Elías Medina, del 31 de enero de 2012 del periódico El Sudcaliforniano, dice: “El Instituto Nacional de Antropología e Historia liberó una superficie de 700 hectáreas a la Minera La Pitalla, luego de un recorrido por la zona en donde se descartó la existencia de patrimonio arqueológico en la región donde se llevan a cabo los estudios de exploración por parte de la compañía. El INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), explicó que personal de esa dependencia llevó a cabo un recorrido por la zona donde se pretende instalar la compañía para descartar la posibilidad de afectaciones al patrimonio arqueológico, un trámite que es obligatorio para cualquier actividad que impacte al medio ambiente”.

Descarriadas declaraciones del Centro INAH de Baja California Sur y paradójico decir que: luego de realizar un recorrido en la zona se descarta la evidencia del patrimonio arqueológico, (faltó mencionar el patrimonio paleontológico y antropológico) donde se pretende explotar el oro. Si hablamos de 700 hectáreas, es una vasta extensión y por lo tanto es probable encontrar algunas evidencias paleontológicas, arqueológicas, antropológicas e históricas. En la zona de los Planes y San Antonio y en toda la zona sur de la península, se tiene antecedentes de la existencia de restos paleontológicos, (un solo ejemplo: la zona del carrizal tenemos evidencias de restos paleontológicos de mamut, bisonte, caballo, tortuga y otros) y en otras zonas tenemos evidencias de grandes zonas fosilíferas terrestres y marinas (ballenas). Así mismo, están los arqueológicos y antropológicos (restos óseos) de nuestros antepasados indígenas de los grupos Pericú y Guaycura. Por tanto, se requiere una prospección cuidadosa para valorar adecuadamente este patrimonio antes de liberarlo a la devastación que produce la minería a cielo abierto.

No obstante por lo anterior expuesto, las políticas deberían estar encaminadas a más inversión, más empleos con proyección sustentable. En fin, los ciudadanos tienen la palabra, pues la alimentación, la salud, el agua y el ambiente son derechos por mandato constitucional.

¡Queremos una Baja California Sur, feliz y sustentable!

Categorías: Ejecutivos BCS Marzo 2012

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