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TERCIARIZACION Y VULNERABILIDAD DE LA OCUPACION FEMENINA EN BAJA CALIFORNIA SUR

Posted by Ejecutivos BCS on 25 Ee mayo Ee 2012 a las 11:35

Por Diana Cuevas

A unos cuantos años de distancia de la crisis económica mundial que golpeó al estado de Baja California Sur, dependiente del sector turístico y en particular de los turistas estadounidenses cuyo país inició con la recesión global que todavía vivimos, creo pertinente hacer un balance sobre el impacto que ello reflejó en las condiciones de las y los trabajadores sudcalifornianos.

Este balance me ha llevado a la conclusión sobre la vulnerabilidad que representa para las mujeres el concentrarse en una sola actividad económica que se encuentra asociada a roles estereotipados de género.

Para comenzar hay que partir del hecho de que, en cuanto a la cantidad de empleos se refiere, la mayor parte de éstos se encuentran ocupados por hombres. Del total de la población ocupada en Baja California Sur en 2011, que representó 320 mil 438 empleos, el 60.4% correspondió a hombres y el 39.6% a mujeres.

Un empleo representa la principal vía por la cual las personas pueden obtener recursos y con ello autonomía económica, las mujeres todavía debemos enfrentamos el reto de competir en un plano de mayor desigualdad que los hombres.

Qué se puede argumentar contra el hecho de que el abandono escolar o académico por casamiento o unión es cuatro veces mayor en las mujeres que en los hombres o el hecho de que todavía en nuestro país, dos veces más a diferencia de los hombres, la familia no dejó que la mujer estudiara.

Cultural y tradicionalmente el trabajo de la mujer se ha considerado dentro del ámbito privado, de la familia, y no en los espacios públicos, de toma de decisiones, que por muchos años estuvieron destinados a los varones.

Prueba de ello es el hecho de que las mujeres estudien profesiones enfocadas al papel que la sociedad les ha asignado y que tienen que ver principalmente con el cuidado y el servicio, como la atención médica a través de la enfermería, la enseñanza de los menores a través de la docencia o la administración, en comparación con la política, la tecnología y la ciencia que tienen mayor participación masculina.

Derivado de esta situación, en general el país, pero más acentuado en Baja California Sur se experimenta una terciarización de la ocupación femenina. Si bien es cierto que hombres y mujeres trabajan mayoritariamente en actividades del sector terciario, el porcentaje de la ocupación de mujeres es mayor.

Para el mismo año, el 86% de las mujeres ocupadas se encontraban en este nicho de actividad, el 9% se encargó de actividades del sector secundario y tan solo el 5% de actividades del sector primario. Dentro del sector terciario los rubros de comercio (24.8%), servicios diversos (15.7%), servicios sociales (14%) y restaurantes y servicios de alojamiento (12.5%) fueron los que más ocupación registraron.

Lo anterior a diferencia de los hombres en quienes se aprecia una mayor diversificación de su participación en los sectores primario y el secundario. En 2011, el 11.82% se ocupó de las actividades primarias, el 23.78% en las secundarias y el 64.23% en el sector terciario.

La dependencia de las mujeres de una sola actividad económica, en este caso la prestación de servicios dedicados principalmente al turismo, implica una vulnerabilidad laboral que tuvo consecuencias durante el inicio de la crisis financiera mundial de 2007-2008, ésta arrojó para el estado en el año 2009 una pérdida de empleo para 8 mil 769 trabajadoras a diferencia de los 3 mil 220 trabajadores que quedaron desempleados.

Esta cantidad de empleos perdidos provocó una alza en la tasa de desocupación femenina que pasó del 5.4% en 2008 al 8.3% en 2009, en cambio la tasa de desocupación de los hombres se incrementó del 3.8% al 5.4%.

En cuanto a la paga por el trabajo realizado también se observan diferencias. Aunque aparentemente hombres y mujeres perciben entre más de uno y hasta tres salarios mínimos, con 37.72% y 39.44% respectivamente, se registra un mayor porcentaje de mujeres que no recibe salario o que recibe solamente un salario en comparación con los hombres, con un 18.02% versus 8.30%. Así mismo, el 22.15% de los hombres percibe más de cinco salarios mínimos a diferencia del 15.02% de las mujeres.

El sistema económico mundial asignó a la mujer el papel de reproducción de la fuerza de trabajo y cuidado del espacio donde los trabajadores crecían y se desarrollaban sin recibir salario por su trabajo, de tal manera que su contribución económica fue invisible.

Cuando el propio sistema requirió la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, lo hizo bajo condiciones de inequidad, además de que éstas continuaron con las responsabilidades reproductivas.

Desde el enfoque de género, el trabajo remunerado no puede analizarse sin su contraparte complementaria: el trabajo reproductivo o doméstico que integra la doble jornada femenina, la cual no es considerada como trabajo productivo, aunque lo sea, ¿cuánto dinero tendría que invertir un país o el sistema económico global eminentemente masculino para hacerse cargo de estas labores?

Es por ello que, aunque de acuerdo a las estadísticas oficiales, en Baja California Sur el promedio de horas que hombres y mujeres trabajan a la semana, entre 36 y 37 horas, resulte una falacia comparada con las actividades diarias de las sudcalifornianas.

Creo que los líderes políticos de los tres niveles de gobierno tienen la obligación de instrumentar acciones en sus políticas públicas que contribuyan a lograr una mayor igualdad social entre hombres y mujeres.

En este caso, por ejemplo, la diversificación de las actividades económicas desarrolladas por las mujeres contribuiría a lograr que un menor número de éstas perdieran sus empleos en caso de registrarse nuevamente una caída en la economía del sector servicios sudcaliforniano.

Ello puede lograrse a través de la educación con perspectiva de género y la promoción de profesiones que permita a las mujeres desarrollar habilidades diferentes a las asignadas por estereotipos sexuales; el otorgamiento de créditos para que las mujeres puedan terminar sus estudios universitarios o se auto empleen en negocios propios.

También existen medidas que podrían contribuir a que las mujeres conservaran sus empleos como el fomento de servicios destinados al cuidado de los niños para permitir que los padres combinen obligaciones para con la familia, con las responsabilidades del trabajo y la participación en la vida pública.

Referencias.

Sector primario: Actividades agrícolas, ganaderas, de minería, pesca y explotación forestal.

Sector secundario: Actividades relacionadas con la industria manufacturera, construcción, electricidad, gas y agua.

Sector terciario: Actividades vinculadas a servicios, comunicaciones y transportes y gobierno.

Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Indicadores estratégicos de ocupación y empleo en BCS, 2010-2011

[Consulta: Abril 2011]

ANUIES. Anuario Estadístico población escolar 2002 de Licenciatura en Universidades e Institutos Tecnológicos. Resúmenes y series históricas, México.

Categorías: Ejecutivos BCS Mayo 2012

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