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Raymundo Leon V.

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CAMBIO CLIMATICO AUMENTO TEMPERATURA DEL MAR; LAS CONSECUENCIAS AUN SE DESCONOCEN

Posted by Ejecutivos BCS on 4 Ee septiembre Ee 2012 a las 13:05

Información mayormente derivada del trabajo "Recent trends in sea surface temperature off Mexico" por Lluch‐Cota S.E. et al. Sometido a Atmosfera.

 

Herrera‐Cervantes H.4 and Bautista‐Romero J. J.1

 

La temperatura superficial del mar en el planeta se ha incrementado, en promedio, algo más de medio grado durante el último siglo. Este cambio puede parecer pequeño cuando lo vemos desde una perspectiva local; sin embargo, implica una enorme cantidad de calor absorbido por el océano y se ha propuesto que podría implicar cambios fuertes en los patrones de circulación oceánica y atmosférica, con grandes impactos, mayormente aún desconocidos, sobre los sistemas naturales y socioeconómicos.


Cierto es que a pesar de que la comunidad científica ha venido desarrollando una tarea titánica para reducir la incertidumbre en diversos aspectos del tema de cambio climático durante los últimos lustros, tal como se refleja en el contenido de los informes del Panel Intergubernamental de cambio Climático (IPCC) en 1990, 1995, 2001 y 2007 (el quinto informe será publicado entre 2013 y 2014), es aún enorme la cantidad de información que se requiere, incluso sobre aspectos básicos. Sin embargo, también es cierto que como sociedades tenemos la obligación de tomar medidas tanto para disminuir las prácticas que suponemos pueden tener influencia en el cambio del clima, tales como la emisión de gases de efecto invernadero o la deforestación, como para estar prevenidos en el futuro ante esta amenaza.


México ha incorporado el tema a su política pública y de investigación científica con un nivel de compromiso mucho mayor al de otras naciones, incluso de países altamente desarrollados. Sin embargo, los avances han estado centrados en sectores asociados con el ambiente terrestre y es muy poco lo que se ha podido avanzar en aquellos asociados al marino. Esta situación no es particular de México. Es sorprendente, por ejemplo, que de la serie de informes del IPCC, el próximo sea el primero en contener un capítulo dedicado a vulnerabilidad y adaptación en océanos.


Ante esta problemática la SAGARPA y el CONACYT, a través de su Fondo Sectorial, se encuentran financiando un estudio a cargo del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, en coordinación con otras instituciones (CICIMAR-IPN, DICTUS, CICESE), diseñado para aportar elementos a la toma de decisión en el sector pesquero marino, especialmente el industrial. El proyecto está centrado en generar estrategias de adaptación del sector ante la variabilidad y cambio climático mediante el cruce de tres componentes: 1) un diagnóstico actualizado del sistema pesquero (por sistema pesquero nos referimos a todos los componentes de la pesquería, desde el recurso en su medio natural hasta el platillo que disfruta el consumidor, pasando por la pesca y su administración, el procesamiento de producto y la comercialización) de los recursos atún, calamar, sardina y mero, 2) las estrategias para desarrollo y ordenamiento de cada pesquería, que se han diseñado en el pasado y se encuentran propuestas en diferentes documentos, en particular en el Programa Rector Nacional de Pesca y Acuacultura publicado por la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (CONAPESCA), y 3) el estudio de la vulnerabilidad de los recursos pesqueros ante el cambio climático.


Este último, el análisis de vulnerabilidad, depende de dimensionar tres aspectos: la sensibilidad, la exposición y la capacidad de respuesta. La compresión de cada aspecto es relativamente sencilla si utilizamos el ejemplo de asentamientos humanos irregulares en riveras de ríos, donde la sensibilidad depende del nivel de pobreza de los habitantes y por ende el tipo de construcción de las viviendas, la exposición corresponde a la magnitud en la crecida del río y la capacidad de respuesta a la posibilidad de migrar a otras zonas, de reconstruir sus viviendas o de construir infraestructura que permita controlar las crecidas. Una alta vulnerabilidad puede resultar de valores altos de sensibilidad (casas en terrible estado, que corran peligro aún cuando la crecida no sea muy intensa), por alta exposición (crecidas del río a niveles tan fuertes que incluso viviendas bien construidas puedan ser afectadas, y por supuesto por niveles altos de ambas, particularmente si existe poca o nula capacidad de respuesta. De igual manera, el análisis de vulnerabilidad de las pesquerías industriales requiere por un lado evaluar qué tan sensibles son los recursos ante los cambios en el ambiente (límites fisiológicos, cambios en la dinámica poblacional, de distribución, etc.) y por otro de dimensionar el grado de exposición, entendido en este proyecto como la magnitud del cambio futuro en el clima marino.


La forma más recurrente de considerar el nivel de exposición en estudios similares, ha sido utilizar de manera directa las proyecciones del clima que ofrecen modelos de circulación global, como los considerados por el Panel Intergubernamental de cambio Climático (IPCC). Por supuesto, ningún climatólogo espera que los modelos sean precisos en sus proyecciones y frecuentemente nos recuerdan que, a diferencia de los modelos meteorológicos, los climáticos deben ser considerados como una herramienta para explorar posibles escenarios del futuro, no como un pronóstico. Sin embargo, la situación es particularmente problemática para regiones climáticas como la nuestra, que se ubican en la frontera de las bandas tropical y templada, donde cada una aportando modos de variación diferentes (por ejemplo, con fuerte señal interanual asociada al Niño en la banda tropical pero dominancia de señal decadal a multidecadal en altas latitudes).


Por esta condición, uno de los aspectos que el grupo de investigadores ha considerado más importantes en el desarrollo del proyecto ha sido el análisis de las tendencias de la temperatura del mar en las últimas pocas décadas y el diagnóstico de qué tan congruentes son con lo que nos dicen los modelos climáticos globales sobre el clima futuro. Para el análisis de las tendencias se procesaron bases de datos de temperatura del mar que abarcan todos los mares mexicanos, y se encontraron regiones con diferente comportamiento, de las que resaltan el Golfo de California, donde se presentan las pesquerías de sardina y calamar y se detecta una tendencia modesta de enfriamiento durante los últimos 20 a 25 años, la región más tropical del Pacífico mexicano, donde se realiza la mayor parte de la captura de atún, muestra una tendencia intensa de calentamiento y la parte oeste del Golfo de México, donde junto con el Caribe se identifica un calentamiento sostenido por al menos los últimos treinta años. Otras regiones son la costa occidental de la península de Baja California con una tendencia nula, es decir sin enfriamiento o calentamiento significativo, y la parte más oceánica del Pacífico mexicano donde es evidente un enfriamiento intenso durante al menos la última década.


Por supuesto la labor apenas comienza y habrá necesidad de profundizar en diversos aspectos; sin embargo, con esta investigación sabremos más sobre las tendencias que guardan los mares mexicanos actualmente, sobre cómo podrían afectar cambios en el clima a estas pesquerías y qué medidas podrían tomar diferentes actores del sector pesquero (autoridades, industriales, comercializadores) ante condiciones futuras del clima.

Categorías: Ejecutivos BCS Agosto 2012

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