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COMO INTENTAR SEGUIR SIENDO YO… SIN MORIR EN EL INTENTO

Posted by Ejecutivos BCS on 6 Ee diciembre Ee 2012 a las 11:20

Por Salvador Castro Iglesias

Correo electrónico: [email protected]

 

- ¿Qué crees Salvador? Se me perdió mi cartera con todos mis documentos, me comentó el otro día un amigo.

- ¿Y qué vas a hacer amigo?, le contesté despreocupadamente

- La verdad necesito ir por lo pronto al IFE para que me repongan mi credencial de elector y luego ir a tramitar mis demás documentos.

Me despedí de él y al poco me olvidé del asunto, metiéndome de lleno en mis propios problemas cotidianos.

Unos días después nos volvimos a encontrar y recordando su trágico asunto con sus documentos le pregunté.

- ¿Qué pasó amigo como te fue con tus documentos?, ¿pudiste reponerlos?

Se me quedó viendo con cara de mejor ni preguntes, y ahí en ese preciso momento comenzó a describirme el calvario que ha sido para él desde el mismo día en que pretendió reponerlos hasta ese instante.

- Ayyy amigo (casi igual que la llorona), no he podido recuperar ni reponer nada de nada así que hoy soy casi un holograma…

- No manches ¿eres un qué?....

- Sip, soy un holograma, no soy yo, no soy mexicano, no tengo derecho a nada, no puedo cobrar lo que me deben, ni cambiar un cheque, ni votar, ni nada.

- ¿Y eso?, me atreví a preguntar.

- Pues mira Salvador, que ahí voy al tal IFE y a la pura entrada que me topo con un sujeto muy serio, eso sí amable y educado y hasta con voz de guión de telenovela, que me pregunta: ¿En qué puedo servirle caballero?

Yo volteé a ver si era a mí a quien se dirigía y al no ver a nadie más supuse que el tal caballero era yo, así que le comenté que necesitaba reponer mis documentos y entre ellos estaba mi credencial de elector.

Caray amigo, el sujeto se me quedó viendo como si yo fuera marciano, de Timbuctú o que se yo, y más serio aún me dijo: “Caballero, usted deberá tomar este ticket, regresar a su domiclio (si es que tiene), buscar entre sus documentos y traer de vuelta su acta de nacimiento, un comprobante de domicilio y dos testigos que juren por la Biblia, el Corán, ante la PGR, la ONU, la OEA, Su mismísima mamá y hasta un agente del ministerio público; que usted es quién dice que es.

- Carajo (pensé para mis adentros), ¿y no hay forma de que sólo con acta pueda comprobar que yo soy yo?

- Mmmm…Nop, sólo con todo lo anterior, pero deben venir personalmente en persona sus testigos y todos los demás en horas hábiles y de acuerdo a la cita previa que usted deberá hacer por teléfono.

- Y bien Salvador, ahí voy a mi casa (que queda hasta en donde el viento da la vuelta), volteo al revés y al derecho la misma y no encuentro ni una maldita copia de mi acta.

- Así que lo lógico era ir directamente al Registro Civil y pedir otra ¿verdad?

- Pues sí, atiné a contestar.

- Pues noooooo, al llegar lo primero que me pidieron fue…, mi credencial de elector.

Ahí me tienes tratando de explicarle a la señorita que me atendió (muy amable por cierto), que si el extravío, que si el IFE, etc.

Y debo confesarte amigo Salvador, que en Tránsito, en el IFE, en el Registro Civil, en la taquería, en el Banco… En todas partes te piden la credencial y si la pierdes te conviertes automáticamente en un…Holograma

Pero esto no termina aquí amigo, (caray ¿qué hay más?), también fui a Hacienda ya que ellos son expertos en tener control de todos los contribuyentes, así que pensé que ellos podrían darme algún documento para acreditar que yo si soy yo.

Para no hacerte muy largo el cuento, te comento que fue más de lo mismo, ya andaban queriendo escanearme las huellas digitales de mis 20 dedos (incluyendo los de pies), el cerebro, el iris, la clara del ojo, la pupila y la retina, para demostrarme (y que les pagara impuestos por supuesto) que yo si era yo.

En eso estaban cuando llega el clásico métomeenloquenomeimporta y con voz de sabiduría dijo.

Pero eso de nada servirá si no trae… Su CREDENCIAL de elector.

Así que amigo Salvador, mi vida no vale nada, no puedo cobrar mis cheques, no puedo ir al banco, al cine, a las tiendas, de viaje, a ningún lado, es más, mi esposa ya no me quiere abrir la puerta de mi casa porque no sabe si yo soy yo porque no traigo forma de demostrarle que sí.

Así que hasta que no pueda obtener mi credencial de elector de nueva cuenta, seguiré penando en este valle de lágrimas burocráticas intentando ser yo… Sin morir en el intento.

- Perdón caballero… ¿Quién dice usted que es?


Nos leemos más adelante …

Categorías: Ejecutivos BCS Noviembre 2012

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