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CON MELON O CON SANDIA, MAS ALLA DE LA FRONTERA DE LA HETEROSEXUALIDAD

Posted by Ejecutivos BCS on 18 Ee julio Ee 2013 a las 16:35

Por Diana Cuevas

 

Con un fraterno saludo a la lucha de mis amigos de la comunidad LGBT

 

¿Qué significa ser una persona con identidad y preferencia sexual distintas a las determinadas por la sociedad patriarcal como convencionales? El tema me hace estremecer y, a la vez, sentir una profunda admiración por quienes se han atrevido a romper los moldes sociales y reconocer su propia identidad, admiración por descubrirse autónomos y valiosos frente al conjunto social.

 

La sociedad heterosexual

 

Acostumbrada a pensar, y actuar, en la lucha de género a partir de mi condición de mujer, reconozco en la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT) un sinnúmero de coincidencias en cuanto a la asignación de roles de género y la vulnerabilidad que implica el tener que verse relegado en un nivel inferior dentro del sistema social patriarcal.

 

Ahora lo explico, a grandes rasgos, la sociedad patriarcal de la cual formamos parte ha designado determinados atributos a hombres y mujeres, a esto se le denomina género. El género es una construcción social, por ejemplo, se consideran propias del género femenino la reproducción, la atención del hogar y cuidados de la familia, además de ciertas cualidades lo son la debilidad, dependencia o sensibilidad. Son roles del género masculino, la toma de decisiones, el trabajo productivo para asegurar el sustento familiar, la fortaleza, la rudeza y el ejercicio de la independencia.

 

La sexualidad, también forma parte de estas construcciones monolíticas y condicionantes. Se considera socialmente aceptado –sobre todo en base a justificaciones biológicas y religiosas-, que un hombre tenga una identidad sexual masculina y una preferencia sexual hacia las mujeres. Y a la inversa, que una mujer asuma una identidad sexual femenina y una preferencia sexual hacia los hombres. En conclusión, la sociedad patriarcal en la que vivimos se caracteriza por ser heterosexual.

 

En este último caso, solamente hacer referencia a la identidad y orientación sexual, causaría ruboración en más de uno. ¿No lo cree?, contésteme las siguientes preguntas. Si es hombre, ¿asume una identidad sexual masculina? ¿está usted seguro de que le atraen sexualmente las mujeres?, si es mujer, ¿asume una identidad sexual femenina?¿está usted segura de que le atraen sexualmente los hombres?.

 

Podemos dejar el ejercicio hasta ahí, porque estoy segura que no se lo ha preguntado seriamente con anterioridad, ya no digamos ha hablado con su esposx, novix o amante y tampoco es algo que, mucho menos, acostumbre sea un tema de conversación con sus hijxs. Cuestionarse sobre sexualidad y, más aún, hacer un debate público al respecto es algo a lo que no estamos acostumbrados, de ahí el desconocimiento de la propia identidad.

 

 

El difícil paso hacia el exterior del clóset

 

Cualquier patrón sexual fuera de lo concebido por la sociedad tradicional es considerado una enfermedad, una anormalidad, algo maligno o desconocido y, por lo tanto, difícil de ser comprendido.

 

De acuerdo con datos de la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, nueve de cada diez homosexuales opinan que existe discriminación por su condición, y el 42.8% afirma haber sufrido algún acto de discriminación en el último año.

 

En caso de llegar a concretarse, el periodo de aceptación interno de vivir en alguna condición de diversidad sexual debe sortear un camino de rechazo, burla, agresiones psicológicas y hasta físicas en todos los ámbitos en los que puede desenvolverse un ser social, primero en el seno familiar, posteriormente en la escuela y el trabajo además de que con frecuencia ven limitadas sus aspiraciones políticas y hasta espirituales. Nada sencillo.

 

La misma encuesta arrojó que, en el país, cinco de cada diez personas no estarían dispuestas a permitir que en su casa viviera un homosexual.

 

Y las cosas son más graves, de acuerdo con el último informe de la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia (CCCCOH), en México se han registrado 798 homicidios contra personas en diversidad sexual desde 1995 a 2013. Se especula que, a nivel Latinoamérica, somos el segundo país con mayor número de crímenes de odio en este grupo de la población, después de Brasil.

 

Imagine el temor que ello puede implicar para quienes no han “salido del clóset”, gracias al miedo y a la vergüenza de quedar expuesto por una condición socialmente reprobable, jamás lo aceptarán.

 

Hacia una sociedad en diversidad

 

La población en diversidad sexual constituye un grupo social vulnerable a la discriminación y a la exclusión. No puede ser posible que las personas tengan que vivir en condiciones de desigualdad por su género, identidad y preferencias sexuales. Los cuerpos y sus preferencias deben ser autónomos y privados, es decir, un asunto bajo el cual la sociedad no tiene derecho a reprimir o coartar la libertad de sus miembros.

 

Además, es deber del Estado garantizar el respeto a los derechos humanos de todos los ciudadanos, no se diga de las personas en condiciones de vulnerabilidad. De acuerdo a organismos como el CONAPRED, se deben considerar las demandas de la población LGBT como legítimas, legales y justas, a la vez que debe promoverse una amplia cultura política basada en el respeto a la diferencia.

 

Fuera de las fronteras de la heterosexualidad, también hay seres humanos. Una identidad o preferencia sexual diferente a lo establecido como tradicional no es, ni debe ser, impedimento para que las personas desplieguen su capacidad de amar, de pensar, de soñar, de crear, de luchar y de buscar la felicidad hasta donde deseen.

 

Quizás los heterosexuales deberíamos ocuparnos más en los problemas y deficiencias por mejorar, como precisamente el hecho de ser más igualitarios y tolerantes, así como también cuestionar nuestros propios privilegios.

 

En lo personal, he tenido maestros y amigos en diversidad sexual de los que aprendido, que han demostrado más valentía y más sabiduría que yo, cuyos corazones han sabido siempre escuchar y también ser refugio. Debido a ello, me ha sido imposible eludir una fecha tan significativa como el 28 de junio pasado, en la que se celebró el Día Internacional de la Diversidad Sexual, para colocar mi granito de arena con esta reflexión.

Categorías: Ejecutivos BCS Junio 2013

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