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Raymundo Leon V.

Noticias (BCS)

EL MEXICO DE LA IZQUIERDA Y DE ANDRES MANUEL

Posted by Ejecutivos BCS on 5 Ee diciembre Ee 2013 a las 12:05

Por Ricardo Mancilla (El aprendiz de escritor)

 

El panorama de protestas, manifestaciones y declaraciones de Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrad y López Obrador, es el panorama del México que vislumbra y desea nuestro Mesías Tropical. De Jesús Zambrano ni hablar ya que su voz no tiene liderazgo, eco ni obediencia en su casa.

La política está llena de símbolos, de rituales. La forma es fondo, efectivamente. La mejor muestra de la vigencia de la máxima de Reyes Heroles la encontramos en los eventos de los últimos días.

La mezcla de gente, que representa supuestamente diferentes intereses, que se suma a las protestas de los “maestros” que se manifiestan en el centro del país y en algunos estados de la república, por un asunto que ya es ley y no tiene marcha atrás ni posibilidad de ningún diálogo, puesto que la ley no está a discusión y ese tiempo ya pasó.

Por un lado todos los actos llevados a trompicones por Andrés Manuel López Obrador en protesta. La reforma energética no es sino un pretexto más, una excusa, para continuar, por tercera vez consecutiva, con sus aspiraciones al poder, muestra de ello es la tarea diaria de crear un nuevo partido político MORENA, traje hecho a la medida de sus ambiciones y caprichos producto de una mente enferma de poder desde hace décadas. Lo mismo hubiera sido que se tratara de la reforma hacendaria, la educativa o cualquier otra. El objetivo es protestar, lisa y llanamente. El objetivo es acaparar de nuevo los reflectores, adoptar una causa que le permita aferrarse a un protagonismo político que se diluye poco a poco entre estridencias que pierden sentido.

A la vez como consecuencia de una competencia no acordada para aparentar que la izquierda tiene fuerza, le siguen su juego sucio, Cárdenas con declaraciones semejantes bajo los mismos argumentos débiles izquierdistas, extremistas, convenencieros. Un Cuauhtémoc Cárdenas que representa una gran falta de liderazgo natural y la falta de caras nuevas al interior de la izquierda, con una imagen personal desgastada, caduca, decrépita, sin dejar la sombra atrás de ser quien nació en pañales de oro y gozó del abuso del poder de su padre a quien recuerda como el gran salvador de los mexicanos. Cuánta arrogancia, si supieran los mexicanos la verdadera historia del General Cárdenas. Cuánta pobreza político social demuestra el PRD que sigue sosteniéndose endeblemente con un estandarte desgastado, decrépito, avejentado y caduco como Cuauhtémoc Cárdenas que no ha sabido fincar e impulsar nuevos valores sociales que representen con humildad, dignidad, honestidad e inteligencia los principios del PRD en México.

El gran fracaso de la izquierda es que no supieron impulsar nuevos políticos, sólo se sirvieron de ellos para sus fines personales y se olvidaron de preparar políticos jóvenes, de ideas frescas y de espíritu de lucha que relevaran en sus actividades a los viejos de la izquierda, pensaron con mucha soberbia y falsa esperanza que iban a ser eternos en vida y en la política, groso error ahora están pagando las consecuencias de su osadía, dando más lástima que esperanza a los mexicanos, flaco favor le han hecho a México.

Más dramática se hace esa competencia con la pretensión de la presidencia del PRD, partido que Andrés Manuel debilitó con sus locuras y ahora con su abandono arrastrando un buen número de ilusos que se sueñan trabajando bajo el mando del Hitler costeño. Cuánta más división se espera entre los intereses compartidos en su gente con los actores ávidos de poder como son Marcelo Ebrad, Los chuchos, Ricardo Monreal, Alejandro Encinas y Miguel Ángel Mancera, más otros iguales o peor de protagonistas que incidirán en los eventos de elección de presidente nacional con su acostumbrada guerra sucia.

Cuauhtémoc Cárdenas y en especial López Obrador no presentan más sorpresa que la de su propia decadencia. Actos desordenados que cada vez atraen a menos personas. Lugares comunes, baladronadas, mentiras que se mimetizan entre alusiones a pasajes históricos sin más profundidad que la que puede ofrecerse en el reverso de las monografías escolares. Votación a mano alzada, exaltaciones patrioteras. El gran seductor del México tradicionalmente desfavorecido, pero que cuando tuvo la oportunidad de ejercer el poder se dedicó a proteger, a través de contratos multimillonarios de obra pública que guarda en la oscuridad por decreto por décadas para que el día que salga la verdad de los robos millonarios a la luz pública ya no habrá a quien castigar, contratos que otorgó y negoció con los mismos contra los que despotrica ahora. Contratos que le arrojaron millonaria suma de dinero con el que ahora vive y financia sus desmanes y caprichos.

El que hemos visto últimamente en los actos de Andrés Manuel, es el México que vislumbra y desea nuestro Mesías Tropical. Un país que se rinda a sus pies, que lo aclame, que obedezca los designios del Olimpo Macuspano. Un país que esté dispuesto y deseoso de regresar a ese 1983 en el que, según su concepto, todo comenzó a perderse. Un país cerrado al mundo y a los nuevos paradigmas, tal y como él mismo se cierra a otras visiones sobre lo que es mejor para la nación, a las nuevas circunstancias en el entorno geopolítico. Un país apartado del resto del mundo sintiéndose autosuficiente para terminar como su amigo Maduro destruyendo un país entero y sacrificando a sus habitantes.

El problema de la izquierda y de Andrés Manuel es que las ideas políticas, sean malas o buenas, no tienen derecho de autor. Así, él es capaz de recoger lo peor de los años ochenta del PRI, no sólo conceptualmente sino también en cuanto a las personas que lo conformaban en aquella época. Entre sus principales colaboradores se encuentran verdaderos expositores del mayor autoritarismo y desapego a los valores democráticos, que en buena medida han ocasionado que la nación siga sufriendo los rezagos que ahora tenemos que solucionar a través de reformas estructurales. Se le olvida que tiempo atrás, él formó parte de ese sistema y se sirvió y de él y cometió todos los abusos y los excesos en su época. Andrés Manuel los recoge a unos y se opone a los otros como muestra de su verdadero talante y formación democrática.

Por otro lado, la presentación de la reforma hacendaria se desarrolló con el orden e institucionalidad que han sido, hasta el momento, característicos de la gestión de Enrique Peña Nieto y el Pacto por México, sólo falta ver los resultados de su aplicación y espera que si hay errores por el bien de este país, los corrijan reconociendo que no es lo adecuado.

El énfasis hecho repetidamente en las características sociales de la reforma resta argumentos a los corifeos de la catástrofe que desde las calles pretenden el regreso de un autoritarismo que claman y sueñan para sí mismos. Es comprensible, hasta cierto punto: dentro del priismo rancio en el que fueron educados, el poder debería haberles tocado hace mucho tiempo. El problema es que no se han dado cuenta de que México es un pueblo que ahora vive en democracia y el poder se obtiene en las urnas y no a través de pancartas y consignas o bravatas sin sustento como acostumbra Andrés Manuel.

El alcance y beneficio de la reforma hacendaria, aprobada por los poderes legislativos, estará seguramente sujeto a críticas en los próximos meses. Hay temas que se antojan importantísimos, que habrá que ver con detalle cómo se manejarán, como los referentes al Impuesto sobre la Renta o al IETU; las consideraciones de orden social, que ameritan importantes reformas constitucionales, o lo referente a la consolidación de las empresas. El gravamen a las bebidas azucaradas, la exención para alimentos y medicinas o, de vital importancia también, el hecho de que no se incrementará el gasto en burocracia, estaremos muy atentos a los hechos.

No cabe duda de que los profesionales de la estridencia encontrarán motivos para volver a salir a las calles a protestar. Algunas de sus protestas, por supuesto, estarán con argumentos medio sustentados y la gran mayoría no. Lo que no terminan de entender es que la democracia no se hace a gritos, sino a través de la participación en las instituciones del Estado. La falta de inclusión de las inquietudes de estos sectores de la población son una muestra fehaciente del fracaso de los principales partidos políticos para representar los intereses de la sociedad, y a esta debilidad puede achacarse, en parte, el clima de crispación existente en estos momentos. Sin embargo, la influencia de quienes persiguen sus propios intereses y no dudan en arrojar fuego a la pradera en llamas, como Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador es grosera y evidente.

Se suma la apatía de los ciudadanos que ya perdieron toda credibilidad en las instituciones electorales y en los partidos políticos que dan señas claras que siempre han sido manejados por los mismos que acostumbran sólo cambiar de estafeta y seguir utilizando los partidos como botín político económico.

Cuál es la característica de la izquierda, que lo ha distinguido o cuál es su trascendencia histórica en su participación política en este país:

No quieren aprobar iniciativas que aprueben la reelección pero en el PRD si modifican sus reglas para que exista reelección de sus presidentes.

Quiere transparencia y a una docena de años todavía no sabemos cuánto se gastó en los segundos pisos que negoció López Obrador.

No quieren inversión extranjera en el sector energético y Marcelo Ebrad en su administración lo mismo que López Obrador otorgó contratos millonarios a empresa extranjeras que se pagaron con el dinero del pueblo.

Hablan de respeto a los ciudadanos y organizan manifestaciones que afectan a miles de capitalinos y precipitan negocios a la quiebra con sus acciones.

Fueron acérrimos contrincantes del sistema como oposición, pero a partir de que fueron gobierno en distintos estado no demostraron ninguna habilidad para gobernar ni aportaron beneficios como los que exigían al gobierno en turno.

Critican la deshonestidad del sistema y tienen en sus filas a los más prestigiados y afamados funcionarios corruptos con o sin liguitas.

Presumen de saber hacer un buen gobierno y donde han estado han dejado a su paso delincuencia, inseguridad, narcotráfico, miseria y desempleo.

Hablan y exigen democracia y se han comportado en sus administraciones de manera voraz, totalitaristas y avasalladores con todos los puestos y candidaturas a doc a los mismos personajes políticos de siempre.

Hablan de administración eficiente y eficaz y dejan las administraciones endeudadas hasta el límite de lo incierto e impagable, dejando detrás de ese endeudamiento una estela de dudas, errores, abusos y omisiones producto de su inexperiencia y su voracidad económica y política.

Critican la debilidad de otros partidos y no son capaces de participar por si mismos en las elecciones, siempre necesitan de alianzas que terminen en el fracaso demostrando su pequeñez pues de otra forma por si solos estarían en riesgo depender su registro por falta de votos.

Llegan al colmo caso particular B.C.S. que el PRD hace lo imposible por meter a la cárcel a Alfredo Porras Domínguez y ahora que es dirigente del PT lo busca con el fin de analizar una posible alianza. Tendrá vergüenza esta izquierda, tendrá madre, yo creo que no, cómo es posible que a su enemigo, a quien calificaron de ladrón y lo sometieron a juicio por peculado en el 2012 hoy por hoy quieren que sea su aliado electoral ¿podrán confiar el uno en el otro?. Esto es una muestra del descaro de los políticos, de la debilidad de los partidos de izquierda que solos no está en posibilidad de dar pelea electoral y signo inequívoco de la desesperación por obtener el poder que ya probaron y les gusto, para seguir engrandeciendo su ego y su fortuna al amparo de los recursos del pueblo.

Mención aparte merece el hecho de que el jueves 4 de diciembre de 1997 Cuauhtémoc Cárdenas se estrenó de como jefe de Gobierno de la Ciudad de México y no ha podido ser más accidentado con el nombramiento como jefe de la policía judicial a Jesús Carrola un auténtico y despiadado capo de la mafia del cártel de Tijuana que infundía miedo al cobarde gobernador Víctor Liceaga a quien le conocían sus enjuagues donde estaba metido su hermano. A cinco días de haber tomado posesión de su cargo, el político centroizquierdista se vio forzado a destituir al nuevo jefe de la policía judicial, Jesús Carrola, sepultado por una avalancha de graves acusaciones, entre ellas las de tortura, extorsión y narcotráfico. Denuncia que valientemente hizo el senador Pedro Macías de Lara en el pleno del Senado. ¿Cómo alguien como Cárdenas que pregona justicia, libertad, honradez, transparencia se atrevió a poner a un delincuente de ese tamaño como jefe de la policía judicial? Saque usted sus conclusiones. Muchos comunicadores concluyen en que lo que buscaba Cárdenas era enriquecerse teniendo el control de narcotráfico en esa zona y para eso requería de la colaboración de un asesino y delincuente de esa calaña. Cuatro años después, en el 2001, el asesinato de los hermanos Carrola dejaría en claro que tan involucrados estaban en el narcotráfico.

¿Quiere usted enterarse más a fondo?, le recomiendo el libro titulado Los Hermanos Carrola escrito por Martin Ojeda de la Rosa periodista sudcaliforniano donde involucra personalidades supuestamente honestas como el contador Cerecer, Miki Encinas y muchos otros paceños que señala el libro como beneficiarios o colaboradores de los Carrola, se sorprenderá usted de su recopilación histórica.

¿Será posible llegar a pensar o afirmar que en la actualidad el PRI es un partido de gente limpia, sana y de buena intención con el argumento a la vista de que en el paso de los años todos los partidos de izquierda surgieron y se formaron de inconformes del PRI?, gente que no estuvo en posibilidad de hacer de la suyas y decidieron buscar otro camino, por lo tanto la escoria se separó del partido de antaño para formar sus nuevos partidos con la ilusión de ser cabeza de ratón y despacharse con la cuchara grande a su antojo. Dejo al buen criterio del lector este juicio que bien podría no ser descabellado, aunque en los hechos parecería que todavía queda un buen número de políticos en el PRI con los que bien podríamos construir tres o cuatro partidos políticos con la misma característica de los que se separaron antaño ¿y por qué no? de izquierda que finalmente al igual que muchos partidos políticos sólo sirven para engrosar el gasto público y no aportan nada constructivo al país.

Hoy, mañana, o cualquier día, Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel y otros seguirán opinando sobre los oligarcas, la mafia que nos robó el poder, o los émulos de Santa Anna y tantas tonterías que no aportan nada al crecimiento y engrandeciendo de este México nuestro. Despotricarán sobre las reformas anunciadas en el pacto por México y ya aprobadas, y denunciarán, con sus argumentos retorcidos y pueriles, el gran robo que unos cuantos están tratando de hacerle taimadamente al pueblo bueno. Sin embargo, y antes de rasgarse las vestiduras, sería bueno que López Obrador entrara de lleno a hablar de materia tributaria y aclarase, de una vez por todas, el origen y destino de los recursos que le han permitido vivir sin trabajar durante años, de manera clara y transparente, mostrando las declaraciones de impuestos correspondientes. Así, obtendría la legitimidad necesaria para seguir señalando corruptos que obtienen privilegios a despecho de la población entera. Eso, transparencia y rendición de cuentas, o seguir soltando diatribas sin consecuencias en la plaza pública.

López Obrador presume de sólo tener en propiedad un departamentito y un auto modesto y dos tres ridiculeces más, pues para alguien que nunca en su vida ha trabajado es mucho, de dónde lo obtuvo si jamás ha tenido forma honesta de vivir, nunca ha sido empresario, no ha tenido negocios, ni forma de amasar fortuna lícitamente, siempre ha dedicado su vida a la política, tiene en su historia de haberes de delincuente y todo el tiempo se ha defendido de ser sancionado con la cobija política como lo ha hecho en todos los casos con astucia y cinismo, ha violado las leyes, las reglas de convivencia, incendió pozos petroleros, cometió hurtos, abusos, omisiones, incumplimientos legales, desacatos federales, delitos de toda índole, de todo. Y hoy por hoy se atreve a señalar a personajes acusándolos de nefastos, ladrones, abusivos, sinvergüenzas, antipatriotas y más, acusándolos de todo lo que él representa y ha sido en su larga trayectoria delincuencial bajo el amparo de la política, trayectoria que veo con tristeza que hay muchos mexicanos, incluidos intelectuales de supuesto acervo cultural y preparación académica que lo aplauden como si fuera el mesías salvador de todas las cosas o poseedor de la verdad universal.

¿Alguien duda de que lo seguiremos viendo en las calles?

Categorías: Ejecutivos BCS Noviembre 2013

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