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CONFUSION ENTRE CRISIS DE PARTIDOS Y DE POLITICOS

Posted by Ejecutivos BCS on 5 Ee diciembre Ee 2013 a las 12:05

Por Vladimir Torres

 

Hoy se habla mucho de la crisis de la política, sin embargo es común que apliquemos el mismo criterio para medir a sus actores, es decir a los políticos y los partidos. Eso puede acarrearnos una confusión que nos complique salir adelante. No es lo mismo lo que debemos cuestionar al político que al partido político.

El origen de los partidos políticos se remonta a los orígenes de la sociedad política organizada. En sentido general, la palabra partido significa un grupo de personas unidas por un interés.

Partido político en su concepción específica se refiere a una agrupación que media entre los grupos sociales y el Estado, participa en la lucha por el poder político y en la formación de voluntad política en el pueblo.

Los partidos políticos tuvieron su origen remoto en el siglo XVII, evolucionaron durante el siglo XVIII y se organizan, en pleno sentido del término, a partir del siglo XIX. Los partidos como los conocemos en la actualidad, surgieron con el nacimiento de los países (Estados-nación) al término de la época feudal y el nacimiento de la sociedad industrial.

Con las revoluciones inglesa y francesa resultó la necesidad de reglas claras para la circulación de la clase política. La naciente sociedad civil expresó la necesidad de contar con canales de comunicación con el gobierno, y para ello, los cauces que resolvieron esta necesidad fue la creación de partidos políticos.

Los partidos políticos permiten que se expresen intereses tanto nacionales como particulares, pero al convivir en pluralidad, se logran equilibrios para que los asuntos particulares dominen sobre los generales. En resumen, los partidos políticos existen por el supuesto de que son una institución que sirve de cauce para la participación y representación de los grupos de intereses de la sociedad civil.

Un sistema democrático es inconcebible sin la existencia de partidos políticos. La importancia de estas instituciones estriba en su participación en la integración de los órganos de representación y gobierno, y en las funciones de intermediación entre el Estado y la sociedad civil.

En las democracias modernas los partidos políticos se vuelven indispensables porque colaboran en los procesos de transición a la democracia y en la profundización y consolidación de la misma; además de ser entes de articulación de los intereses ciudadanos y su debida presentación a los poderes del Estado.

Hasta ahora, con todo y su descrédito, los partidos políticos son el mejor instrumento -en el sistema democrático- para recoger las necesidades y aspiraciones de la sociedad y generar los cambios necesarios tanto en el gobierno como en los poderes del Estado.

Debido a la crisis de partidos y a su descrédito ante la sociedad, mucho se ha cuestionado el surgimiento de nuevos partidos políticos; sin embargo, es importante recordar que la renovación de la vida política de cualquier país está ligada a la aparición de nuevos partidos políticos y/o a la revitalización de los partidos existentes.

Los partidos políticos han venido cambiando en sus formas. Su vida interior se ha venido regularizando y acercando a estándares de transparencia, pero también, sus decisiones a preceptos democráticos consensados, como el respeto a los derechos políticos de sus militantes.

Los retos de la democracia en México no se limitan a los mecanismos electorales y sus instituciones, hoy también es importante revalorar nuestro sistema de partidos. El Estado mexicano debe plantearse opciones institucionales antes que pasar a una etapa en la que las personas sean el centro de la propuesta política.

No se trata de negar opciones como las candidaturas independientes, por el contrario, es una buena meta democrática que debemos fijarnos. Sin embargo, la discrecionalidad política y electoral no debe tener cabida en estos momentos. Es decir, instituciones políticas fuertes son las que abonan a la consolidación de una ciudadanía con arraigo y con matices, es decir, plural, participativa y reflexiva.

Creo que los esfuerzos deben encaminarse a fortalecer la ciudadanía como forma de dignificar a la política; a los partidos, como instrumentos electorales y difusores de valores. Hoy la crisis de partidos no debe confundirse con la crisis de los políticos, por lo tanto, es pertinente evitar que los políticos se sobrepongan a las instituciones.

Ciudadanos fuertes hacen instituciones eficientes, y ellas, son las que garantizan que individuos tengan a salvo su derecho a expresarse, a participar, a disentir y a decidir. Esta triada: derecho- instituto-defensa, nos ayuda a ubicar dos de los diferentes roles que juegan los políticos y los partidos. A los primeros, debemos exigirles, por ejemplo, que cumplan lo que prometen en campaña, y a los segundos, que pongan reglas más claras y transparentes, pero sobre todo, que formen a sus cuadros con mejor entendimiento de la realidad nacional.

En otras palabras, a los partidos debemos exigirles que cumplan su tarea formadora para que así propongan mejores candidatos, y a los políticos, que sepan leer y transformar en soluciones las demandas del pueblo.

Categorías: Ejecutivos BCS Noviembre 2013

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